7 tips para ayudar a tu hijo a ser mas feliz

7 tips para hacer a tu hijo/a más feliz

Crianza consciente, disciplina positiva en familia.

Cuando somos padres o madres a menudo nos cuesta gestionar cuando vemos que los más jóvenes de la familia lo están pasando mal. Es normal, tanto en los adultos/as como en nuestros hijos/as que no estén todo el tiempo felices, pretenderlo no nos ayudaría, tampoco es realista ni sano, tú tampoco lo estás, verdad? Cada emoción tiene su función y las que consideramos desagradables también.

En este artículo queremos compartir 7 tips para favorecer que nuestros hijos e hijas se formen, crezcan, se desarrollen felices, y esto se consigue cuando se sientes amados y pertenecientes al sistema familiar, que le aportará seguridad en sí mismos y en los demás para desarrollarse adecuadamente.

Favorecer la seguridad y la pertenencia en el desarrollo infantil favorecerá muchos aspectos para la vida adulta, y entre ellos está la propia valoración personal, la autoestima, entre otras.

7 tips para hacer a tu hijo/a más feliz

 

1.- Despiértale y acuéstale con un beso.

Cubre su necesidad de amor explícito y de contacto, en este caso, el niño/a no necesita hacer nada para “merecérselo” le damos amor incondicional, simplemente por ser él/ella, por existir.

Le queremos y se lo demostramos. Con hechos, con palabras, con aliento, con nuestra conducta hacia ellos/as.

 

2.- Abrázale cuando menos se lo espere y cuando más lo necesite.

Igual que el anterior, cubre una necesidad de contacto y expresión de amor.

El título del tip 2 viene a indicarnos que un abrazo sin motivo aparente quizá no es esperable para ciertos niños o niñas y sobre todo a cierta edad, cuando pasan de la infancia a la preadolescencia/adolescencia. A estas edades son bastante reacios, y aún así, lo necesitan.

También para los más pequeños, cuando su comportamiento no es el deseable o esperable para los/as adultos/as, y lo etiquetamos de «mal comportamiento«, con él nos están pidiendo ser mirados, comprendidos, aceptados y es ahí, cuando los/as adultos/as creemos que no se lo merecen, cuando más necesidad tienen de nosotros. Con firmeza y amor.

Agáchate, conecta con el niño/a, abrázale, permite que se diluya la emoción lo necesario para poder conversar con él/ella, con ese abrazo regulador de su emoción se sentirá sentido, querido y podrá escucharte.

En este sentido también cubre la necesidad de regulación emocional en el sentido que ha habido un reconocimiento a la emoción, y que el niño/a es más allá de su comportamiento: “un niño que se comporta mal, se siente mal” le ayudarás a sentirse visto, ayudarle al reconocimiento de la emoción y le ayudas a regularse.

 

3.-Agáchate y ponte a su altura cuando quieras decirle algo.

Me pongo a tu altura, te miro y te escucho; me acerco a tu mundo, desde tu altura, desde tu mundo.

Cubre su necesidad básica de atención, le dedicas un tiempo con completa atención, es ESTAR, estar presente y con presencia, de esta forma el niño/a se sentirá sentido, está siendo visto y oído, también cubre su necesidad de pertenencia.

En otras palabras, poniéndonos a su altura y dedicándole atención, sintonizamos con el niño/a, escucharos en la misma emisora. En palabras de nuestro cerebro, nuestro hemisferio adulto derecho, que es emocional, sintoniza con su hemisferio derecho.

 

4.- Escúchale cuando te hable, y cuando “no” te hable también. No todo lo que te quiere decir, lo dirá con palabras.

Siempre les decimos a los padres que los más pequeños son unos expertos lectores de nuestra emoción, a medida que van creciendo esta capacidad de lectura se pierde en mayor o menor medida, según la personalidad y las experiencias con la emoción en el entorno, sobre todo de la familia. Pero a pesar de ser buenos lectores de nuestros gestos y de nuestra emoción, no son tan buenos interpretando, llegándose a formar creencias que pueden no estar ajustadas a la realidad.

Por ello, te proponemos que escuches con palabras y sin palabras, hay mucha información en la comunicación no verbal:  escucha con audición, con la visión y también con la intuición, ¿qué quiere decirte ese adolescente que se esconde o se encierra en su habitación? ¿qué me dice ese pequeño/a que mira al suelo cuando le estamos preguntando algo?

La Sintonía emocional: es sentirse escuchado, sentido y visto.

 

5.- Tú eres el adulto/a y tu hijo/a un niño/a. Así que acéptale, respétale y ámale por lo que realmente es y no por lo que te gustaría que fuese o hiciese.

Expectativas!!!! quizá no te has llegado a plantear qué expectitivas tenías con tu maternidad/paternidad, no con el niño/niña soñado antes de nacer, pero tanto como si lo pensantes como si no, o lo hiciste posteriormente, practica el amor incondicional y ámale por la persona que es y será por ser él mismo/a, por sus gustos, sus deseos, sus preferencias y no las tuyas.

Puedes ser una buena guía en su crecimiento, pero no le cortes sus propias alas.

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6.- Respétale, y pon LÍMITES. Los límites son el secreto de una infancia feliz y una adolescencia saludable.

Respetar es no gritar, humillar, comparar,  ya no digamos insultar o pegar… entre otras conductas, ser respetuoso también es poner límites.

Los límites estructuran y los adolescentes los necesitan. Los límites deben ser pocos, claros y coherentes. E informados con amor y con firmeza.

Alienta el desarrollo de tu hijo/a,  enséñale a través de tu comportamiento que también pones límites a los demás, y no sólo a tu hijo/a. Es un aprendizaje que verá a través de ti.

Cuestiónate y cuestionaros en pareja qué tipo de educación queréis transmitir a vuestros hijos, y cómo la queréis trasmitir. Revisad lo que no os funciona y también lo que estáis haciendo que funciona con vuestro/a hijo/a.

Educar es guiar, es permitir el aprendizaje, con aliento y siendo un buen ejemplo para ellos/as.

Has creído alguna vez que el autoritarismo educa? Que aquellas formas arcaicas con las que muchos adultos crecimos fueron adecuadas y lo son en la actualidad? Que así se hizo y no estamos tan mal? o por el contrario, crees que siendo permisivo les das a tus hijos lo que tú en tu infancia no tuviste?

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Castigar / premiar modifica el comportamiento a corto plazo, y no sirve para aprender a generalizar el aprendizaje porque realmente no existe aprendizaje. Cuando los progenitores no están, no tiene el premio ni el castigo, por lo tanto puede que no sepa cómo comportarse o al contrario, se comporte de una determinada manera sabiendo que no será castigado.

En cambio, cuando tampoco hay respuesta por parte del adulto/a, no informa de los limites o de las normas en familia, educa desde el estilo permisivo, los niños/as y adolescentes mostrarán conductas inconformistas y demandantes, cada vez más intolerantes ante las negativas y centrados en la satisfacción de sus deseos inmediatos.

 

Educar en el respeto, crianza consciente o disciplina positiva, no es no poner límites, ni ser permisivos, ni dejar hacer lo que quiere el niño, niña… Es una guía de comportamiento y educación en el respeto por todos los integrantes de la familia que se generaliza hacia el exterior del núcleo familiar,  y permite el aprendizaje en el respeto por uno mismo/as y por los demás y extenderse más allá de la presencia de la familia, generalizándose a el aprendizaje a otros ámbitos fuera del núcleo familiar.

Trátame con respeto y seré respetuoso.

Ámame y sabré amar.

Trátame a gritos o con castigos, que me comportaré como me has enseñado.

Recuerda que somos espejos para nuestros hijos/as, que se miran en nosotros/as y en nuestros comportamientos y actitudes.

Cuando establecemos unos límites y se los explicitamos a nuestros hijos/as, límites explícitos, informados, les estamos diciendo “te quiero”. Te pongo límites porque te quiero y me importas.

¿Alguna vez has o habéis reflexionado sobre la cantidad de límites que hay en vuestra familia? ¿Son muchos, pocos o inexistentes? Es recomendable reflexionar sobre ello. Revisarnos para mejorar y ver qué comportamientos o actitudes estamos gestando en ellos/as.

 

7.- Ámale sobre todas las cosas, de las que te gustan y de las que no te gustan de su persona.

Ámale siempre, incondicionalmente.

Aceptarle tal cual es. Así es amar incondicionalmente y es una necesidad básica, además de la de aceptación, valoración y respeto.

Aun con un mal comportamiento, te quiero, porque tu hijo/a no es ese comportamiento, amas a su persona y no creas expectativas o juicios. Puede ser criticable el comportamiento pero nunca él o ella.

 

Si te ha gustado el artículo y quieres un resumen de los 7 tips para ayudar a tus hijos/as a sentirse bien consigo mismo/a y en familia, puedes descargarte nuestro recurso en pdf.

Si aún así, crees que necesitáis ayuda, en AGua Psicología estamos comprometidas con las familias, ayudamos a resolver esas pequeñas situaciones que os crean malestar y criar desde el respeto y la firmeza para que restablezcáis el bienestar familiar. En AGua Psicología estamos formadas en Disciplina Positiva para Familias.

No dudes en consultarnos, podemos responder tus dudas y orientarte, tanto a través de consultas por e-mail, videoconferencia o psicoterapia presencial.

 

Puedes descarte un pdf con cada tip que incluye este artículo.

 

Montse Amo y Sonia Cantos

Psicólogas y Psicoterapeutas Humanistas

AGua Psicología

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