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Aprendiendo a cuidar de mí misma

Autocuidado, aprendiendo a cuidar de mí misma

¿Practicas el autocuidado?

El autocuidado son acciones concretas que realizas para ti misma/o que te generan satisfacción por el mero hecho de hacerlas.

Comienza con el reconocimiento de que nosotras/os mismas/os somos responsables de nuestro propio bienestar.

Además de las acciones concretas que te generan bienestar, el autocuidado lleva implícito otros temas importantes implicados:

Consciencia

El autocuidado cuando surge de una reflexión de consciencia, te estás cuidando cuando te planteas con consciencia esta pregunta: ¿qué necesito? e intentas responderla de forma honesta.

Una vez identificada la necesidad, realizar la acción concreta para cubrirla. Por ejemplo, imagina que te sientes sola, y esta soledad a ti te hace sentir incómoda, molesta, triste… y sientes que tu necesidad ahora mismo es la de compañía, quedar con una amiga con la que te distraes y además sabe escuchar, entonces, para ti, una forma de autocuidado es el contactar con esta amiga y quedar con ella.

En otros casos puede surgir la necesidad de estar sola y escucharse, meditar, pasear, busca el silencio y conectar con una misma, eso también es autocuidado, pues cada persona puede sentir necesidades diferentes a cubrir y éstas, pueden cambiar en función del día, del momento o circunstancia.

Responsabilidad

También implica una responsabilidad de la acción, es autocuidado cuando la realizamos desde un QUIERO y no desde el tengo que. Desde los “tengo que…” hay una obligación, y probablemente la acción que realices provenga de culpa o frustración, por ejemplo:

“Voy a cuidar mi alimentación, tengo que comer sano”, conlleva un resultado en tu salud que va a ser beneficioso, verdad? Empezarás a comer mejor.

Pero la actitud desde la que lo has realizado, a pesar de cuidarte, no hay una responsabilidad de acción con consciencia hacía el autocuidado. Sin embargo un “quiero comer mejor” conlleva a una acción responsable y consciente de hacer, hay una elección entre muchas y se realiza desde la emoción de poder, no desde la culpa, y está centrada en cubrir una necesidad.

En el primer ejemplo sería “quiero llamar a María…” y llamo, tomo la acción, no espero a ver si alguna amiga contacta conmigo y así me siento menos sola.

Cuando pensamos conscientemente en autocuidarnos y proveernos a nosotras/os mismas/os de un cuidado, pensado y meditado para hacernos sentir bien, es importante que procures que lo que realices sea desde un SER, SENTIR y ESTAR. Ser tú, con tus gustos, sentir tu necesidad y estar presente, para ti, es un principio del autocuidado.

A veces podemos sentir el autocuidado con una acción egoísta por escucharnos y anteponernos a las necesidades de los demás, pero más lejos de la realidad. El autocuidado son acciones de amor hacia nosotras/os mismas/os:

¿Qué estás desarrollando cuando de forma consciente practicas tu autocuidado?

Mejora tu autoestima: Cuidarnos, tratarnos bien, sintonizar con nostras mismas y nuestras necesidades en un momento concreto, y ese mensaje nos transmite que somos importantes.

Te priorizas, puede ser importante parar lo que estás haciendo para simplemente no hacer nada. Escucharte, escuchar el silencio, darte un baño rápido o lento… y “renovada” y “reconectada” volver a lo que estabas haciendo o por el contrario, enfocarte en otra tarea.

No es tanto priorizar la tarea sino priorizarte a ti misma/o, algo que con frecuencia no practicamos y nos centramos más en el hacer o en cubrir las necesidades de los demás.

Nos reconecta con nosotras mismas, saber escucharnos, identificar la necesidad a cubrir, procurar cubrirla, hay una escucha consciente en un mundo que nos lleva a desconectarnos para funcionar desde lo mental y automático. Por un momento, al menos, llevamos la consciencia a nuestro cuerpo y mandamos mensajes positivos y acciones placenteras a nuestro mundo interior.

Autoconocimiento: cuando reflexionamos sobre qué necesitamos en un momento concreto para hacernos sentir mejor o mejorar, estamos realizando un trabajo de consciencia sobre nosotras mismas.

Tipos de autocuidado:

El autocuidado podemos diferenciarlo en función del plano físico en el que orientamos nuestro cuidado: el mundo emocional, el físico, el mental y el espiritual o mundo de la intuición. O también lo podemos diferenciar en función al tipo de acción que cubra nuestras necesidades y nos dediquemos a nosotras mismas: necesidades del plano físico, del plano emocional, del cognitivo y del social.

Hemos querido hacer una pequeña lista de tipos de autocuidado que podemos hacer por nosotras/os mismas/os, como intuirás hay miles, según la persona, su momento concreto, sus gustos y la necesidad a cubrir.

Ejemplos de autocuidado:

Aprendiendo a cuidar de mi.

físicos

  • Dormir
  • Descansar bien
  • Hacer deporte
  • Pasear
  • Comer sano o un capricho (chocolate, una fruta…)
  • Cuidarme (puede ser echarme crema, darme masajes, un baño…)
  • No hacer nada

emocional

Amarme
Valorarme
Expresar lo que siento
Compasión
Perdón
Positividad
Darme permisos (de ser y de sentir)
Escuchar tu música favorita o una canción

social

Saber pedir ayuda
Ser escuchada
Conversar
Ser querida
Ser aceptada tal como soy
Relaciones sanas
Compartir aficiones
Poner límites

cognitivo

  • Meditación
  • Leer
  • Disfrutar de actividades gratas
  • Pensamientos positivos hacia mi misma y los demás
  • No juzgarme y no juzgar a los demás

Conclusión

Como podrás observar son tareas sencillas que podemos hacer conscientemente para nosotras mismas.

No hay excusas, pues tu necesidad puede verse cubierta en acciones que requieren poco tiempo, poca planificación, poco coste y puede ser algo muy sencillo y concreto.

Hay de todo tipo, según la necesidad que queramos cubrir y nuestros gustos personales.

Un truco? busca cuáles son las acciones que a ti te generan placer, que disfrutes tu, y se ajuste a tu vida y tus valores.

Aunque no las hemos incluido en el listado, también es autocuidado el permitirse conectarse con emociones que consideramos menos agradables, como permitirse llorar, o escribir en un diario las reflexiones del día o tomar consciencia de lo que no nos gusta de nosotras/os mismas/os o de los demás para generar las acciones para el cambio, por ejemplo.

¿Practicas alguna de las nombradas anteriormente? ¿haces alguna que no hemos incluido? Nos encantaría leer las tuyas, quieres compartirlas?

 

Sonia Cantos y Montse Amo.

Psicólogas y Psicoterapeutas Humanistas

AGua Psicología Guadalajara

2 comentarios
  1. Mar
    Mar Dice:

    No hay más palabras. Todo lo leído no le falta ni puntos y ni comas.

    Muy bien desarrollado y con mucha claridad explicado.
    Valen mucho!!! Son geniales..un abrazo.

    Responder

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